Movimiento de desobediencia civil birmano fue nominado al Nobel de Paz 2022

En 1991 la líder opositora birmana Aung San Suu Kyi fue premiada con el Nobel, pero solo 21 años después pudo viajar a Oslo a pronunciar el discurso de aceptación del galardón.

Birmania, una nación del sudeste asiático con más de 100 grupos étnicos, que limita con la India, Bangladés, China, Laos y Tailandia, atraviesa por una grave situación política tras el golpe de Estado que se registró a comienzos de febrero.

El número de muertos debido a la violencia de la Policía y los soldados en Birmania (Myanmar asciende ya a 320, según un informe de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP).

De acuerdo con el reporte, la mayoría de las personas muertas son civiles fallecidos en las protestas contra la junta militar. Tras la más reciente jornada de protesta contra el régimen murieron 11 civiles en varias ciudades del país, después de que las fuerzas de seguridad volvieron a disparar contra los manifestantes.

La AAPP precisa en su informe de este viernes que de las 195 víctimas de las que tiene información sobre la causa de la muerte, casi el 90 por ciento recibieron un disparo en la cabeza, mientras que la mayoría murió en la región de Rangún, aunque también hubo decesos en la de Mandalay y los estados Shan y Kachin, entre otros.

En medio de esta situación se conoció este viernes que un grupo de catedráticos de la Universidad de Oslo ha nominado al Nobel de la Paz 2022 al movimiento de desobediencia civil de Birmania.

El plazo para nominar candidatos al premio de este año se cerró el 31 de enero, el mismo día en que se produjo el golpe militar en Birmania, y la carta enviada al Instituto Nobel de Oslo por los seis catedráticos está fechada esta semana.

“Ha llegado la hora de un premio al movimiento popular que está en la primera línea por la democracia y la paz y que muestra una oposición no violenta contra la brutal junta militar”, señaló Kristian Stokke, profesor del Instituto de Sociología de esa universidad y promotor de la iniciativa a la televisión pública noruega NRK.

Stokke resaltó que quienes participan de las protestas en Birmania se arriesgan a sufrir “arrestos, torturas y a la muerte”, pero aun así han elegido “luchar por la libertad a través de huelgas, reuniones pacíficas y oposición no violenta”.

El Comité Nobel noruego ya premió en 1991 a la líder opositora birmana Aung San Suu Kyi, aunque esta no pudo viajar a Oslo a pronunciar el discurso de aceptación hasta 21 años después.

La junta militar birmana anuló los resultados de las elecciones celebradas en 2020, ganadas por la Liga Nacional para la Democracia (LND), liderada por Aung San Suu Kyi, detenida tras el golpe.

Solo si quienes proponen a una persona u organización lo hacen público se puede conocer la identidad de los candidatos, ya que el Comité Nobel solo publica el número total de aspirantes, después de un proceso de criba, y no confirma nombres hasta 50 años después.

El Nobel de la Paz 2021 cuenta con 329 candidatos, de los que 234 son individuos y 95 son organizaciones, la tercera cifra más alta de su historia, según informó el comité a principios de mes.

Se sabe que entre los nominados de este año figuran la activista medioambiental sueca Greta Thunberg, el expresidente de Estados Unidos Donald Trump, el activista ruso Alexei Navalni, las brigadas de médicos cubanos y el jefe de Estado argentino, Alberto Fernández.

Entre los aspirantes a suceder al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU están también el movimiento social contra el racismo “Black Lives Matter”, el movimiento boy scout y la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) y la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI).

Según el testamento de Alfred Nobel, el magnate sueco que instituyó los premios que llevan su nombre, pueden designar candidatos al galardón de la Paz catedráticos de universidad en Derecho, Historia y Ciencias Políticas, parlamentarios, antiguos laureados y miembros de tribunales internacionales, entre otros.

Situación de DD.HH.

“Las condiciones en Myanmar se están deteriorando, pero se pondrán probablemente mucho peor sin una respuesta sólida e inmediata en apoyo a aquellos bajo asedio”, advirtió el relator especial de la ONU para la situación de los derechos humanos en Birmania, Tom Andrews.

El relator lamentó en un comunicado que no se está haciendo suficiente para frenar la crisis e instó a la Unión Europea, Estados Unidos y China a convocar una cumbre de emergencia con todas las partes, incluidos los parlamentarios electos que fueron “depuestos ilegalmente” y que han formado un Gobierno civil clandestino.

A pesar de la represión con gases lacrimógenos y disparos con munición de goma y real, los birmanos continúan saliendo a diario a las calles para protestar contra la junta militar y pedir la liberación de los líderes detenidos, incluida la jefa del Gobierno depuesto y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi.

De noche, cuando las autoridades cortan internet, los soldados y la policía también realizan redadas y se producen ataques, como el de esta madrugada contra la sede en Rangún de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido de Suu Kyi.

Según las cámaras de vigilancia, unos desconocidos lanzaron un explosivo incendiario contra las oficinas, pero los vecinos pudieron sofocar el incendio antes de que pudiera provocar daños mayores.

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