En Colabora Birmania, como ONG comprometida con la infancia refugiada de Myanmar (anteriormente llamado Birmania) en Tailandia, creemos firmemente en el poder transformador del acompañamiento a largo plazo.
Hoy compartimos una historia que resume nuestra misión y nos llena de orgullo: ver cómo dos niñas que crecieron en el orfanato Safe House, al que apoyamos desde hace más de 15 años, se han graduado en la universidad. Para nosotros, este logro representa que la educación transforma vidas.
Conocimos a Lay Lay Wah y a Nanthawan cuando eran apenas unas niñas. Llegaron a Safe House en un contexto marcado por la inestabilidad y la falta de oportunidades que muchas familias viven debido a la situación en Birmania.
Durante años, el orfanato les ofreció hogar, estabilidad y cuidados. Gracias al apoyo constante de padrinos, becas educativas y el acompañamiento de Colabora Birmania, pudieron continuar sus estudios más allá de lo que parecía posible.
Graduadas en la universidad
Hoy celebramos que Lay Lay Wah se ha graduado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Chiang Mai. Su esfuerzo y constancia la han llevado a completar una carrera universitaria en un ámbito clave para el futuro sostenible de la región.
Por su parte, Nanthawan se ha graduado en Trabajo Social por la Universidad de Phitsanulok, y además ya ha conseguido empleo en La ONG Youth Connect en Mae Sot. Este paso es especialmente emocionante: ahora será ella quien acompañe y apoye a personas que, como ella en el pasado, necesitaron ayuda para construir un futuro mejor.

Estos logros no son fruto del azar. Son el resultado de años de compromiso compartido. Son la prueba de que cuando apostamos por la continuidad, cuando un padrino decide sostener una historia durante años, y cuando un orfanato ofrece un entorno seguro y afectivo, los sueños dejan de ser lejanos.
Para Colabora Birmania, ver crecer a estas niñas y convertirse en mujeres profesionales es una confirmación de que el esfuerzo colectivo tiene sentido. La educación transforma vidas, como podemos ver en historias como la de Lay Lay Wah y Nanthawan.
Ellas son inspiración para otros niños y niñas que hoy estudian en nuestros proyectos. Son ejemplo de resiliencia, constancia y esperanza. Y son también un recordatorio de que detrás de cada beca, cada donación y cada gesto de apoyo, hay futuros que se están construyendo paso a paso.
Hoy celebramos su graduación, pero también celebramos todo el camino recorrido. Porque cuando acompañamos desde la infancia, el futuro florece.

