En Colabora Birmania, nuestra ONG en Tailandia, creemos que aprender a nadar puede ser mucho más que una actividad recreativa: puede salvar vidas. Por eso nació Splash for Kids, un programa diseñado para enseñar a los niños y niñas birmanos refugiados en Tailandia a nadar, superar el miedo al agua y adquirir habilidades básicas de seguridad acuática.

Vuelta a las clases en octubre

En su edición más reciente, Colabora Birmania dio un paso más allá al unir fuerzas con el centro Amazing Lives, una organización local que apoya a niños con discapacidad, creando una experiencia única de inclusión, aprendizaje y alegría.

Durante las vacaciones escolares de octubre, Splash for Kids x Amazing Lives se convirtió en una aventura inolvidable para decenas de niños con distintas discapacidades: síndrome de Down, autismo, discapacidad auditiva o del habla, y problemas de movilidad. Desde el primer encuentro, el equipo de Colabora Birmania sintió una conexión especial con los cuidadores y los alumnos del centro, y decidió destinar parte del presupuesto del programa específicamente a ellos, asegurando que todos pudieran disfrutar de las clases.

Splash for Kids x Amazing lives

Las sesiones comenzaron con juegos sencillos para familiarizarse con el agua: mojarse, chapotear y perder el miedo. Poco a poco, se introdujeron ejercicios con tablas y churros para trabajar la coordinación y el equilibrio. Lo más sorprendente fue el progreso: después de solo seis clases, ¡los niños ya podían nadar sin ayuda!

Los cuidadores, emocionados, describieron la experiencia como “algo que nunca habíamos hecho con ellos”. Ver a los niños disfrutar, reír, lanzarse al agua y animarse unos a otros fue una muestra palpable de confianza, superación y trabajo en equipo.

Resultados

El impacto de este proyecto ha sido enorme.

  • El 100% de los niños ha perdido el miedo al agua.
  • La mayoría sabe flotar.
  • Casi todos pueden desplazarse por sí mismo sin ayuda de los profesores.

En palabras del equipo:

Al principio fue un gran reto para todos. Pero los niños y profesores lo hicieron tan fácil que cada clase se llenó de alegría y emoción.

Historias como esta nos recuerdan que, en Birmania o en Tailandia, cada gesto cuenta. Que el agua puede ser una herramienta de inclusión, y que programas como Splash for Kids son una prueba del compromiso de Colabora Birmania por ofrecer oportunidades reales a quienes más lo necesitan.

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